Rachel Apa, una corredora estadounidense de 24 años, falleció tras sufrir una emergencia médica durante el Maratón de Nueva York, celebrado el domingo 1 de noviembre. La joven colapsó en Central Park, cerca de la milla 24, cuando se encontraba en el tramo final de la competencia. Recibió atención en el lugar y fue trasladada en estado crítico al Hospital Mount Sinai, donde murió horas después. Participaba por primera vez en un maratón.
Los organizadores informaron que un espectador comenzó a practicarle reanimación cardiopulmonar antes de que el personal médico de la carrera interviniera y utilizara un desfibrilador. Posteriormente, una ambulancia la trasladó al hospital, donde los médicos continuaron con los esfuerzos para salvarla. New York Road Runners, responsable del evento, lamentó su fallecimiento y expresó sus condolencias a los familiares, amigos de Rachel y a toda la comunidad de corredores.
Steve Apa, padre de la joven, declaró que los médicos atribuyeron su muerte a una rabdomiólisis, una afección poco frecuente que provoca la descomposición del tejido muscular y puede liberar sustancias capaces de dañar los riñones. Sin embargo, la Oficina del Médico Forense de Nueva York indicó que todavía no ha realizado una determinación final sobre la causa de muerte. Los organizadores tampoco la han confirmado, por lo que la explicación debe atribuirse al testimonio de la familia mientras se espera un dictamen oficial.
Rachel participaba con un propósito solidario: formaba parte del equipo Parkinson’s Champions y buscaba recaudar fondos para la Parkinson’s Foundation en memoria de su abuelo, quien falleció a causa de esa enfermedad. Originaria de Lewisberry, Pensilvania, había sido jugadora de hockey sobre césped de División I en la Universidad de Bucknell y se había preparado durante meses para completar los 42.195 kilómetros. Su primera participación en la prueba combinaba así un desafío deportivo personal con el deseo de apoyar una causa vinculada a su historia familiar.














