El Servicio General de Inteligencia de Siria, en coordinación operativa con las Fuerzas de Seguridad Interna, desarticuló un complot que pretendía perpetrar un atentado con explosivos contra la refinería de petróleo de Homs, uno de los complejos estratégicos prioritarios para el suministro energético nacional. Conforme al reporte difundido por la agencia oficial estatal de noticias SANA, las corporaciones de seguridad capturaron a dos presuntos integrantes de una célula operativa —identificados formalmente bajo las iniciales M. S. y B. Sh.— e incautaron diversos artefactos de alto poder destructivo listos para su detonación inmediata, vinculando de manera directa a los detenidos con mandos y financiamiento del movimiento chií libanés Hezbolá.
En respuesta a los señalamientos de Damasco, la dirección política y militar de Hezbolá emitió un comunicado difundido por la cadena Al Jazeera en el que rechazó tajantemente las acusaciones en su totalidad. El grupo armado sostuvo que carece de estructura operativa, cuadros organizativos o delegados en territorio sirio y aseveró que no participa ni mantiene vínculos con acciones dirigidas a menoscabar la estabilidad y seguridad interna del país vecino.
El incidente profundiza la ruptura diplomática y militar entre la administración siria y la milicia libanesa tras la caída del régimen de Bashar al-Ásad a finales de 2024. Pese a haber integrado un frente militar conjunto a lo largo del conflicto armado interno previo, las nuevas autoridades de Damasco han responsabilizado reiteradamente a Hezbolá en meses recientes de coordinar presuntos intentos de magnicidio, redes de contrabando de armamento pesado y ataques con cohetes sobre suelo sirio.













