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El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, exigió este lunes la apertura inmediata de una investigación imparcial, transparente y exhaustiva tras confirmarse la muerte bajo custodia de los rebeldes hutíes de Mohamed Ibrahim al Shami, funcionario de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) que permaneció más de dos años en calidad de secuestrado y con paradero desconocido.

El deceso del colaborador internacional ocurrió en agosto pasado dentro de un centro de detención clandestino en Saná, según documentaron organizaciones civiles yemeníes, las cuales ubican la fecha exacta de su fallecimiento el 21 de dicho mes bajo condiciones que aún no han sido esclarecidas formalmente.

En conferencia de prensa, el portavoz de la secretaría general, Stéphane Dujarric, denunció que desde la captura arbitraria de Al Shami el 6 de junio de 2024, la milicia insurgente se negó a entregar informes médicos o pruebas de vida, ignorando sistemáticamente los requerimientos diplomáticos. A su vez, el ministro de Derechos Humanos del gobierno yemení, Mashdal Mohamed, acusó que las fuerzas insurgentes no permitieron visitas ni comunicaciones a los deudos y que, hasta la fecha, se han negado a restituir los restos mortales a sus familiares.

Paralelamente, el organismo multilateral alertó sobre la degradación de la situación de emergencia en territorio yemení provocada por las ofensivas hutíes, las cuales han dejado a cerca de 250 mil personas sin servicios médicos básicos, contingente que incluye a más de 186 mil niños menores de cinco años y 23 mil mujeres embarazadas.

Ante esta contingencia, agencias humanitarias activaron un plan de emergencia de 90 días para rehabilitar la atención sanitaria y robustecer el cerco epidemiológico. Dujarric exhortó a todas las partes beligerantes a salvaguardar a la población civil y garantizar el paso de ayuda sin restricciones ni obstáculos armados.