Cientos de jóvenes convocados por la Unión Nacional de los Estudiantes tomaron las calles en nueve capitales de Brasil para celebrar la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva. Las marchas se desarrollaron en ciudades como Río de Janeiro, São Paulo y Porto Alegre, en un despliegue festivo para blindar la legitimidad del proceso democrático tras los comicios presidenciales.
La movilización respondió de forma directa a las posturas del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien buscó poner en duda el resultado desde el extranjero. Bajo el eslogan “Brasil con S”, los manifestantes ironizaron sobre una misiva difundida por el hijo del exmandatario, rechazando cualquier intento de la oposición de desestabilizar la institucionalidad del país.
El punto central de la jornada se ubicó en la Praça Roosevelt de São Paulo, donde cerca de 500 estudiantes se concentraron en un ambiente de festejo y protesta. Durante el acto, los líderes estudiantiles vincularon la marcha con la defensa de la soberanía nacional y denunciaron el incremento de agresiones y homicidios contra las comunidades indígenas registrado tras la segunda vuelta.













