El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cayó en una parálisis operativa este viernes luego de que Rusia y Estados Unidos vetaran mutuamente sus resoluciones para el Sáhara Occidental, dejando la misión internacional de mantenimiento de la paz sin renovación a tan solo un día de que concluya su mandato formal.
El desencuentro diplomático se centró en la propuesta promovida por la delegación estadounidense para consolidar el plan de autonomía de Marruecos como el único marco admisible de diálogo en la disputa de cinco décadas, además de retirar del mandato oficial el objetivo de celebrar un referéndum de autodeterminación territorial.
La propuesta de Washington, secundada por Francia y el Reino Unido pero rechazada por el veto ruso bajo el argumento de sesgo y vulneración a la soberanía, planteaba reducir el contingente militar y eliminar la palabra referéndum del nombre operativo de la misión. Minutos después, la representación estadounidense y otros diez estados miembros votaron en contra del proyecto alternativo presentado por Moscú para prorrogar el despliegue sin modificaciones.
La falta de consenso deja en una situación de incertidumbre las tareas de vigilancia y cese de hostilidades desempeñadas por ciento cincuenta y cinco elementos militares en la región, un vacío operativo que organizaciones humanitarias catalogaron como un riesgo latente para la seguridad de la población civil y los miles de refugiados en el norte de África.














