Los Estados miembros de la Unión Europea acordaron liberar en los próximos meses 42,6 millones de barriles de crudo de sus reservas estratégicas, de los cuales cerca de la mitad corresponderán a diésel, con el objetivo de frenar la escalada de precios energéticos en el mercado internacional, según anunció este jueves el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen. Como parte de este despliegue, el ministro de Economía e Industria de Francia, Roland Lescure, confirmó que su país aportará diez millones de barriles de diésel a partir de la próxima semana para aliviar directamente las tarifas al consumidor en las gasolineras y estabilizar el suministro local.
La medida comunitaria se articula dentro de la estrategia conjunta sellada por los países del G7 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Canadá y Japón) a través de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la cual contempla la inyección coordinada de hasta 100 millones de barriles de petróleo y combustibles durante un periodo de cuatro meses. Esta acción multilateral busca contrarrestar las presiones inflacionarias derivadas de las tensiones bélicas entre Estados Unidos e Irán, conflicto que provocó un encarecimiento abrupto en los mercados energéticos globales.
El pacto se consolidó luego de que Washington ejerciera presión diplomática sobre las capitales europeas, con énfasis en París y Berlín, bajo la advertencia de restringir las exportaciones estadounidenses de diésel si los socios no ampliaban la oferta en circulación. Además de la liberación de reservas, los integrantes del bloque pactaron sincronizar los calendarios de mantenimiento de sus refinerías para evitar caídas simultáneas de refinación e incrementar sus tasas operativas; ante estos compromisos, el presidente de EE. UU., Donald Trump, respaldó la postura europea y descartó aplicar bloqueos a los envíos de combustible hacia el continente.














