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El CEO de la operadora privada Iryo, Fabricio Favara, reveló que advirtió a Adif sobre fallos en el sistema de señalización LZB de la línea Madrid-Sevilla apenas tres semanas antes del accidente ferroviario mortal en Urda, Toledo. Explicó que las fallas provocaban paradas repentinas de los trenes que requerían bastante tiempo para reconectarse y retomar el servicio.

Las declaraciones ocurrieron durante una Comisión de Investigación en el Senado. Favara detalló que el problema con el sistema antiguo era frecuente y señaló que el administrador ferroviario no suele informar sobre las reparaciones específicas realizadas, aunque sí implementa medidas correctivas durante sus reuniones mensuales de coordinación.

Las causas exactas del choque entre un convoy de Renfe y uno de la compañía privada siguen bajo investigación oficial. El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que las detenciones por el fallo en el LZB obligaron al centro de control de Atocha a dirigir el tráfico de forma manual, momento en el cual un operario ordenó la reanudación de la marcha.

Hasta ahora se desconoce por qué el operario autorizó avanzar pese a la señal de prohibición. Puente calificó la decisión como un hecho ocurrido «en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables», mientras continúan las indagatorias para esclarecer las responsabilidades del siniestro.