La reducción del déficit público representa la máxima prioridad para la administración federal con el objetivo de garantizar la estabilidad macroeconómica y consolidar un entorno propicio para los negocios, afirmó la subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, María del Carmen Bonilla Rodríguez. Durante su participación en el Simposio de Inversionistas Globales del Milken Institute, la funcionaria subrayó que la atracción de capitales resultará fundamental para financiar la cartera de infraestructura del país.
De acuerdo con las proyecciones de la Secretaría de Hacienda, el déficit público se situará en 3.9% del Producto Interno Bruto (PIB) para el próximo ejercicio fiscal. Esta cifra representaría un ajuste consolidado de 1.8 puntos porcentuales en comparación con los registros de 2024, ruta que se atiende mediante una estrategia coordinada en diversas áreas de la política fiscal.
Para reducir esta brecha, el Plan del Gobierno contempla impulsar proyectos de infraestructura y elevar la recaudación tributaria hasta niveles cercanos al 16% del PIB. Bonilla Rodríguez puntualizó que la estructura de financiamiento de la economía nacional mantiene solidez, impulsada por una disminución sustancial en la deuda externa y la optimización del esquema de apoyos a Petróleos Mexicanos (Pemex), entidad que enfrentaba costos financieros elevados.
Finalmente, la subsecretaria destacó que los ahorros generados en el pago de intereses han facilitado una consolidación fiscal gradual pero orientada en la trayectoria adecuada. Aunque reconoció que el ritmo de descenso del déficit avanza a un paso más lento respecto a las proyecciones iniciales, sostuvo que los fundamentos macroeconómicos del país permanecen firmes.













