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Cientos de pasajeros del crucero residencial MV Odyssey desembarcaron obligatoriamente en el puerto camboyano de Sihanoukville, en el Golfo de Tailandia, después de que su operador suspendiera el viaje debido al encarecimiento extremo del combustible. La embarcación, diseñada para ofrecer estancias permanentes en altamar con camarotes vendidos desde los 230 mil dólares, permanece atracada e indefinidamente detenida en la costa asiática.

Las autoridades locales detallaron que el navío transportaba a 203 viajeros, principalmente estadounidenses, junto a 156 tripulantes, cifra inferior a su capacidad total. Villa Vie Residences, la compañía operadora con sede en Florida, señaló que los gastos mensuales por camarote escalaron desde los mil 800 dólares históricos hasta picos de 8 mil dólares en la región.

El encarecimiento responde directamente a las restricciones en el tráfico marítimo del estrecho de Ormuz provocadas por la guerra en Irán, situación que redujo drásticamente el suministro de derivados petroleros. Pese a intentar mitigar la crisis reduciendo la velocidad de navegación y extendiendo las paradas, la empresa admitió que no puede asumir las pérdidas operativas actuales.

Frente a este escenario financiero insostenible, la operadora marítima informó que trabaja directamente con los residentes para coordinar su desembarque ordenado. Asimismo, la compañía se encuentra facilitando opciones de alojamiento temporal mientras atraviesa un proceso prioritario de reestructuración corporativa.