La Cámara de Diputados implementó este martes un estricto protocolo de seguridad que restringe la entrada de personal no acreditado al salón de sesiones e intensifica la revisión de vehículos de legisladores y acompañantes para evitar el ingreso de armas de fuego al recinto de San Lázaro.
En los accesos al Palacio Legislativo, personal de resguardo desplegó inspecciones con espejos vehiculares en chasis y binomios caninos adiestrados en la detección de explosivos y armamento. La Mesa Directiva recordó a las y los congresistas que el artículo 25, numeral 4, del Reglamento de la Cámara prohíbe de manera tajante la entrada a personas armadas, facultando a la presidencia del órgano de gobierno a retirar a infractores y ponerlos a disposición de las autoridades competentes.
El endurecimiento de los controles derivó del altercado físico registrado entre el diputado federal Carlos Gutiérrez Mancilla (PRI) y legisladores de Movimiento Ciudadano (MC), quienes resguardaban a su dirigente nacional, Jorge Álvarez Máynez. La determinación de restringir colaboradores respondió directamente a la participación en la trifulca de Eduardo Carbajal, asesor de Gutiérrez Mancilla. A la par, el Comité de Ética sesiona para revisar la queja técnica interpuesta contra el legislador priista y la diputada Xitlalic Ceja, señalados por verter agua de tamarindo sobre el logotipo de las oficinas parlamentarias de MC.
Bajo la conducción de su presidente, Raúl Bolaños (PVEM), la Mesa Directiva aprobó el «Acuerdo por el que se establecen los criterios para ordenar el acceso al salón de sesiones de la Cámara de Diputados durante la 66 Legislatura». El instrumento veta de las sesiones ordinarias a cabilderos y autoriza un tope máximo de acreditaciones para personal de apoyo, asesores y fotógrafos con registro de datos biométricos y reconocimiento facial, distribuidos de forma proporcional entre los grupos parlamentarios para garantizar el orden de los trabajos.












