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La tregua humanitaria acordada entre Ucrania y Rusia entró en vigor este martes a las 03:00 hora local (01:00 GMT), con el objetivo de permitir el ingreso de asistencia y la evacuación de civiles en Oleshki, ciudad ocupada en el sur ucraniano. El alto el fuego contó con la mediación de Estados Unidos y la coordinación del defensor del pueblo ucraniano, Dmitró Lubinets, junto con la comisionada rusa de Derechos Humanos, Yana Lantrátova.

Los cerca de 2 mil habitantes que permanecen en Oleshki sufren una severa crisis tras permanecer bajo control ruso desde 2022. Esta situación motivó la intervención del Papa León XIV y de la primera dama estadounidense, Melania Trump, quienes intercedieron ante Rusia para lograr el pacto. Pese al cese de hostilidades, las autoridades aún no difunden los protocolos específicos bajo los cuales se supervisará el cumplimiento del acuerdo en la zona.

El operativo responde a posturas enfrentadas sobre la crisis en el municipio. Mientras Rusia acusa que los civiles sufren por los ataques ucranianos, Ucrania responsabiliza al minado ruso de mantener atrapada a la población sin alimentos ni medicinas. Por ello, el presidente Volodímir Zelenski enfatizó que la prioridad de esta primera fase debe ser el retiro inmediato de los artefactos explosivos por parte de las tropas invasoras para habilitar los accesos.

El mandatario ucraniano advirtió que las maniobras logísticas para evacuar a las personas hacia destinos seguros durarán por lo menos varios días. Por su parte, los convoyes con víveres permanecen a la espera de la apertura formal de los corredores humanitarios, mientras que el gobierno de Estados Unidos mantendrá la vigilancia sobre el terreno para garantizar que ambas partes respeten el cese al fuego.