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Este domingo se desarrolla en Brasil la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en una jornada marcada por la alta polarización política y una cerrada disputa por la jefatura del Estado.

El presidente y aspirante a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, sufragó alrededor de las 10:02 hora local en la escuela estatal João Firmino Correia de Araújo, en São Bernardo do Campo, ciudad del cinturón metropolitano de São Paulo donde inició su trayectoria sindical y política.

Tras emitir su voto, Lula da Silva destacó que la campaña electoral registró las mayores movilizaciones ciudadanas de las últimas cinco décadas y lanzó duras críticas contra su oponente, Flávio Bolsonaro, a quien calificó como una persona descalificada moralmente y señaló de representar intereses subordinados a potencias extranjeras.

Por su parte, el candidato opositor, el senador Flávio Bolsonaro, emitió su voto a primera hora de la mañana en un colegio de Río de Janeiro, llamando a la ciudadanía a acudir masivamente a las urnas para cambiar el rumbo de la nación. El aspirante de derecha cuestionó los resultados de la administración actual, asegurando que en los últimos años aumentaron las dificultades económicas y los índices de inseguridad ciudadana.

Los comicios se celebran en un contexto de máxima paridad electoral. Los últimos sondeos de las firmas Datafolha y Quaest otorgaron una ligera ventaja a Bolsonaro con 51 % de los votos válidos frente al 49 % de Lula; sin embargo, ambas encuestadoras establecieron un escenario de empate técnico debido al margen de error de dos puntos porcentuales.