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La Arquidiócesis de Nueva York acordó destinar más de 800 millones de dólares para resolver los litigios civiles presentados por aproximadamente 1,300 víctimas que denunciaron haber sufrido abusos sexuales por parte de miembros del clero y personal eclesiástico a lo largo de varias décadas.

El acuerdo indemnizatorio se posiciona como uno de los más cuantiosos en la historia de la Iglesia católica en Estados Unidos, resultado de los procesos legales habilitados por legislaciones como la Ley de Víctimas Infantiles de Nueva York, que abrió una ventana legal para demandar por delitos retroactivos cuyos plazos de prescripción habían expirado.

Para cubrir el fondo de compensaciones, la institución eclesiástica recurrirá a pólizas de seguro, ventas de propiedades inmuebles y reservas financieras institucionales, buscando evitar una declaración de bancarrota bajo el Capítulo 11 y concluir formalmente los litigios pendientes con los demandantes.