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La plataforma de alojamientos Airbnb anunció una actualización en sus políticas que prohibirá a los anfitriones exigir tareas de limpieza complejas a los huéspedes al momento de su salida, tales como quitar las sábanas de las camas, lavar platos o sacar la basura de la propiedad. 

La nueva normativa, que entrará en vigor el próximo 20 de noviembre para todas las reservaciones realizadas a partir de esa fecha, busca limitar las solicitudes a acciones básicas y «razonables».   

Bajo las nuevas directrices, los propietarios solo podrán pedir a los viajeros labores mínimas como reunir las toallas usadas o dejar los trastes en el fregadero, dejando las labores profundas a los servicios de limpieza profesionales. 

Asimismo, la empresa estableció que todas las reglas de la casa deberán incluirse de manera transparente en el anuncio antes de concretar la reserva, prohibiendo a los anfitriones añadir requisitos adicionales mediante mensajes privados o letreros dentro del inmueble.