El hallazgo de cuatro armas de fuego elaboradas con tecnología de impresión 3D durante un operativo contra el narcotráfico encendió las alarmas de las autoridades en Costa Rica. El decomiso fue realizado por la Policía de Control de Drogas (PCD) en la comunidad de Uvita de Osa, provincia de Puntarenas, donde los agentes aseguraron el armamento junto con un cargamento de cocaína, catalogando el hecho como un desafío inédito para la seguridad nacional.
El viceministro de Seguridad, Nelson Barquero, advirtió que la producción local de este tipo de componentes permite a las bandas criminales eludir todos los controles de trazabilidad armamentista regionales e internacionales. El Ministerio de Seguridad Pública explicó que las piezas plásticas o poliméricas impresas en 3D se ensamblan con mecanismos convencionales, alcanzando el mismo nivel de letalidad y poder de fuego que las armas comerciales tradicionales.
El evento se registra en un contexto de violencia vinculada al crimen organizado, en el que Costa Rica ha contabilizado cifras históricas de homicidios que rondan las 900 víctimas anuales, de las cuales cerca del 70% se atribuyen al narcotráfico. Pese a los recientes golpes policiales contra estructuras complejas como el denominado ‘Cártel del Caribe’, la adopción de manufactura aditiva refleja una acelerada modernización operativa por parte de los grupos delictivos.












