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Ante la limitada evidencia científica disponible sobre sus efectos a largo plazo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó a sus Estados miembros evitar el uso de medicamentos para tratar la obesidad en menores de 10 años. El organismo internacional advirtió sobre los riesgos potenciales que estas terapias representan para el crecimiento, el desarrollo físico y la salud mental de los pacientes infantiles.

En la publicación de sus primeras directrices mundiales sobre el manejo de esta condición, la OMS alertó que la obesidad afecta actualmente a 170 millones de niños y adolescentes en todo el mundo, divididos entre 70 millones de entre 5 y 9 años y al menos 100 millones de entre 10 y 19 años, una cifra que se ha cuadruplicado desde 1990 hasta la fecha.

La nueva pauta técnica subraya que el abordaje debe ser integral y estar adaptado a la edad, la salud, el contexto cultural y la situación socioeconómica de cada familia. Asimismo, el organismo enfatizó que el objetivo terapéutico central no se limita a reducir el peso corporal, sino a mejorar el bienestar general, el funcionamiento cotidiano y la salud a largo plazo.

Para lograr este propósito, la estrategia establece como eje principal la adopción de planes de alimentación supervisados por profesionales que tomen en cuenta los recursos del hogar, complementados con apoyo económico estatal para familias de bajos ingresos.

A la par, se promueve la práctica diaria de al menos 60 minutos de actividad física moderada a vigorosa en mayores de 5 años mediante dinámicas recreativas y no competitivas, priorizando el cuidado de la salud mental para prevenir el acoso, la ansiedad, la depresión y la estigmatización de los menores.