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La aparición de múltiples cadáveres de ballena franca austral (Eubalaena australis) en la Patagonia argentina encendió las alertas de la comunidad científica y ambientalista. El hallazgo más reciente ocurrió en Puerto Madryn, provincia de Chubut, donde autoridades locales contabilizaron al menos 8 ejemplares adultos sin vida en un periodo de 48 horas.

El fenómeno abarca la península Valdés y los golfos Nuevo y San José, afectando a crías, jóvenes y adultos. Aunque el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral registró 1,049 especímenes muertos entre 2003 y 2024, la crisis actual ha superado los registros históricos tras documentarse más de 300 decesos de crías desde junio pasado.

Entre las principales hipótesis destacan la ingesta de biotoxinas por marea roja e infecciones por la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, causante de septicemia en mamíferos marinos. Asimismo, organizaciones como Greenpeace advierten que las detonaciones por exploración petrolera, el tráfico marítimo y la contaminación aceleran la vulnerabilidad de la especie.

La ballena franca austral es catalogada como Monumento Natural Nacional en Argentina por su valor ecológico en el Atlántico Sur. Ante este panorama, equipos de biólogos analizan muestras de tejido para evaluar cómo interactúan los contaminantes, las patologías emergentes y los cambios en el océano.