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El Ejército ruso ejecutó durante la noche un ataque masivo con misiles y drones contra objetivos del complejo industrial-militar, la infraestructura de transporte en Kiev y las instalaciones portuarias de la región de Odesa. Según informó el Ministerio de Defensa de Rusia, en la capital ucraniana fue bombardeada la empresa aeronáutica Antonov, especializada en la producción de misiles y aeronaves no tripuladas de medio y largo alcance.

La ofensiva en Kiev alcanzó también el complejo de almacenes Jladkombinat No.3, destinado a la fabricación y resguardo de drones Hornet y sistemas robotizados. Asimismo, los proyectiles rusos impactaron la estructura del Puente Sur, una arteria logística clave empleada para el traslado automotriz y ferroviario de pertrechos militares hacia las zonas de conflicto.

En la región de Odesa, a orillas del mar Negro, las fuerzas rusas atacaron la infraestructura del puerto de Kilia, sitio utilizado para el desembarco y acopio de armamento internacional. De forma paralela, en aguas del mar Negro fue alcanzado un buque granelero que transportaba cargamento logístico destinado a abastecer a las tropas ucranianas en el puerto de Chornomorsk.

Tras la embestida, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski condenó el despliegue de más de doscientos drones y veinte misiles balísticos lanzados contra su territorio. El mandatario cuestionó con sarcasmo las recientes declaraciones diplomáticas sobre el presunto talante humanitario del gobierno ruso, subrayando el impacto de las tres olas de ataques registradas desde la noche anterior.