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Nuevas directrices difundidas por la cadena CNN revelan que el Departamento de Estado de Estados Unidos elaboró criterios para evaluadores de asilo en los que sostiene que la violencia en naciones como México no supera los niveles registrados en diversas zonas del territorio estadounidense.

En los análisis para procesar las peticiones, las autoridades federales equiparan los índices delictivos de México, Honduras, Guatemala y El Salvador con las cifras reportadas en urbes norteamericanas como Baltimore, Houston o Memphis. La medida se inserta en la estrategia de la administración del presidente Donald Trump para modificar los parámetros de revisión sobre las solicitudes de migrantes y endurecer las condiciones para otorgar la permanencia legal.

De acuerdo con el reporte, este cambio en los criterios institucionales tendrá una repercusión inmediata en el procesamiento y resolución de las solicitudes de protección internacional. Andrew Selee, presidente del Instituto de Política Migratoria, señaló que, aunque previas administraciones minimizaban los riesgos reales en dichas naciones, las posturas actuales caen en un extremo opuesto.

Los documentos fueron elaborados por especialistas regionales y enviados a sedes diplomáticas para fijar un marco de antecedentes a quienes dictaminan las solicitudes. Respecto a México y El Salvador, los dictámenes aseveran que múltiples áreas muestran registros de criminalidad menores que los de metrópolis estadounidenses, aun cuando persisten alertas que recomiendan no visitar seis entidades mexicanas.

Los informes exponen las comparativas empleadas por el gobierno estadounidense para resolver la viabilidad del asilo, enfocándose en la capacidad estatal para salvaguardar a sus ciudadanos y en la factibilidad de un desplazamiento interno seguro. Especialistas cuestionaron la veracidad de los dictámenes al señalar que las modificaciones en los diagnósticos no corresponden con transformaciones reales en el entorno de seguridad.