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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) alcanzaron un acuerdo para otorgar un incremento salarial global del 8 %, tras mesas de negociación motivadas por el rechazo inicial de la plantilla laboral a una oferta previa. A pesar del anuncio oficial, sectores disidentes del gremio manifestaron su inconformidad con los términos fijados y confirmaron que darán continuidad a sus jornadas de protesta y movilización.

El director general del IMSS, Zoé Robledo, detalló que el Consejo Técnico de la institución aprobó elevar la propuesta original del 6.8 % al 8 %, el cual quedará distribuido en un 4 % directo al salario tabular y un 4 % en el rubro de ayuda para pago de renta de casa habitación. Robledo sostuvo que el ajuste responde a las exigencias manifestadas en la consulta sindical del 14 de octubre y afirmó que la viabilidad financiera del aumento está respaldada por ahorros de la austeridad republicana y el volumen récord de 22.9 millones de trabajadores formales cotizantes.

La persistencia de las protestas por parte de las facciones disidentes mantiene la tensión laboral dentro del sistema de salud pública más grande del país. El conflicto refleja el reto de equilibrar las demandas de la base trabajadora con la sostenibilidad presupuestal de la institución, en un escenario donde las decisiones gremiales inciden de manera directa en la atención médica de millones de derechohabientes a nivel nacional.