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China buscará que la próxima cumbre climática COP31, que se celebrará en Antalya, Turquía, coloque en el centro del debate el combate al proteccionismo comercial contra sus tecnologías limpias. El viceministro de Ecología y Medio Ambiente, Li Gao, advirtió que las barreras arancelarias y el unilateralismo adoptados por potencias occidentales representan el «nuevo problema» que socava los esfuerzos colectivos de la acción climática global.

La postura de Pekín responde a las elevadas tarifas aplicadas por Estados Unidos y la Unión Europea a la importación de paneles solares, baterías y vehículos eléctricos chinos. Pese a que el país asiático encabeza la manufactura mundial de estos insumos clave para reducir emisiones, los mercados occidentales perciben su dominio industrial como una amenaza competitiva, sumando además investigaciones contra su sector eólico por presuntas prácticas desleales.

Durante las negociaciones, Li enfatizó la necesidad de discutir en profundidad tanto los rezagos históricos en reducción de emisiones como el financiamiento para los países en desarrollo. En ese sentido, subrayó que otra de las prioridades de la conferencia debe ser el trazado de una hoja de ruta clara para cumplir el compromiso de movilizar 300 mil millones de dólares anuales destinados a apoyar a las naciones en desarrollo.

Ante el aumento de las tensiones geopolíticas, el funcionario instó a garantizar la libre circulación de la tecnología sustentable e indicó que China responderá con firmeza ante cualquier difamación o ataque contra su sector industrial. Respecto a la propuesta turca para un acuerdo de electrificación global, señaló que concuerda con la visión de su país, sugiriendo a la presidencia del foro buscar el consenso más amplio posible.