Las autoridades colombianas elevaron a 14 el número de víctimas mortales tras un devastador deslizamiento de tierra ocurrido en una mina de oro irregular ubicada en el municipio de Santa Bárbara de Iscuandé, en el departamento del sudoeste de Nariño. De acuerdo con los balances oficiales compartidos por los equipos de rescate de la Defensa Civil y del cuerpo de bomberos, las labores de búsqueda se han visto severamente complicadas debido a que el yacimiento artesanal se encuentra situado en una zona rural de muy difícil acceso geográfico.
El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, lamentó profundamente lo sucedido y destacó que 12 de las 14 personas fallecidas eran mujeres, la gran mayoría de ellas madres cabeza de hogar que laboraban en el sitio para sostener a sus familias. El mandatario enfatizó la urgencia de atender la problemática de la minería ilegal y artesanal en la región del Pacífico nariñense, señalando que existen más de 180 solicitudes de áreas de reserva especial minera pendientes de aprobación para garantizar condiciones dignas y de seguridad a las comunidades que dependen de esta actividad.
En un hecho paralelo que refleja los riesgos constantes del sector en el país, la Agencia Nacional de Minería (ANM) reportó este mismo martes la muerte de otro trabajador a causa de un derrumbe en una mina de carbón en Gámeza, en el departamento de Boyacá. Los informes preliminares de los cuerpos de salvamento confirmaron que dicho yacimiento operaba de manera completamente ilegal y sin cumplir con los requerimientos técnicos y de seguridad exigidos por las regulaciones del Estado colombiano.













