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La ciudad de San Petersburgo, la segunda más importante de Rusia y lugar de nacimiento del presidente Vladimir Putin, sufrió durante la madrugada de este domingo el que fue calificado como el mayor ataque con drones ucranianos desde el inicio del conflicto armado. 

El gobernador local, Aleksandr Beglov, confirmó un incendio en una terminal petrolera dedicada a la exportación de diésel y combustibles desde el mar Báltico, así como afectaciones en depósitos de hidrocarburos y zonas residenciales.

Las autoridades rusas informaron que la agresión dejó un saldo preliminar de una persona muerta y cinco lesionadas, además de daños en al menos 12 edificios residenciales e interrupciones en el tráfico aéreo. 

Por su parte, analistas y fuentes diplomáticas apuntan a que este bombardeo masivo representa una respuesta directa de Kiev ante las recientes incursiones rusas contra la infraestructura energética ucraniana tras el anuncio de una tregua temporal.