El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, cuestionó que Donald Trump pretenda influir en quién gobierna Ucrania y advirtió a Washington que ninguna potencia es invulnerable. Sus declaraciones se produjeron en medio de las críticas del mandatario estadounidense a Volodímir Zelenski y de la guerra con Irán.
“Trump no debería dictar a Ucrania qué hacer”, sostuvo Lukashenko, al afirmar que corresponde al pueblo ucraniano decidir quién ocupa la presidencia. Sin embargo, coincidió parcialmente con el argumento de Trump sobre la convocatoria electoral: dijo que Zelenski debe cumplir su promesa de ejercer un solo mandato y someterse a las urnas. Su respaldo a la celebración de elecciones estuvo acompañado de una objeción a la intervención estadounidense en esa decisión.
La discusión ocurre después de que Trump afirmara que Ucrania necesita elegir un nuevo presidente. Zelenski respondió que está dispuesto a organizar elecciones si Rusia acepta un alto el fuego completo de 60 días, necesario para preparar la votación y garantizar la seguridad. La propuesta no establece una fecha electoral y depende de una tregua que Moscú ha rechazado.
Lukashenko también criticó la actuación militar de Estados Unidos contra Irán. Según declaraciones recogidas por medios internacionales, acusó a Washington de presumir de su poder y advirtió que se equivoca al considerar que ninguna fuerza puede detenerlo. “Dios lo ve y le dará un golpe muy duro”, expresó, en una referencia religiosa que utilizó para cuestionar la percepción de invulnerabilidad estadounidense.
El mandatario bielorruso atribuyó la capacidad de Washington para presionar a Kiev a la dependencia ucraniana de la ayuda estadounidense, incluido el suministro de armas y el intercambio de inteligencia. De ahí su conclusión: mantener relaciones con las grandes potencias, pero no depender de ellas.
Sus declaraciones deben leerse también a la luz de su alianza con Vladímir Putin y del papel de Bielorrusia en la invasión rusa de Ucrania, cuyo territorio fue utilizado por las fuerzas rusas en 2022. Ese antecedente sitúa su defensa de la soberanía ucraniana dentro de un contexto político más amplio, sin convertirla en una posición neutral sobre la guerra.












