Fuerzas de seguridad en Buenos Aires reprimieron con gases lacrimógenos y agua a presión una multitudinaria manifestación en defensa de la universidad pública y en rechazo a las políticas de ajuste implementadas por el gobierno del presidente Javier Milei.
La intervención policial se desencadenó tras registrarse altercados aislados en las inmediaciones del Congreso de la Nación, donde un grupo de personas provocó daños al mobiliario urbano y lanzó objetos hacia el cerco de protección. Sin embargo, el despliegue del operativo afectó de forma generalizada a miles de estudiantes, docentes, trabajadores y familias que se movilizaban pacíficamente.

La jornada de protesta, replicada en las principales ciudades del país, exige la promulgación y aplicación efectiva de la ley de financiamiento universitario, normativa orientada a garantizar el presupuesto operativo de las casas de estudio e impulsar una recomposición salarial para el personal académico.
A la convocatoria universitaria se sumaron centrales sindicales, movimientos sociales y colectivos ambientalistas, quienes denunciaron los severos recortes presupuestarios aplicados por la administración de Milei sobre los programas sociales y las instituciones de educación superior.











