Una multitudinaria manifestación en defensa de la universidad pública y en rechazo a los recortes presupuestarios del gobierno de Javier Milei fue dispersada con gases lacrimógenos y camiones hidrantes por las fuerzas de seguridad argentinas frente al Congreso en Buenos Aires.
La marcha, que congregó a estudiantes, docentes, sindicatos y organizaciones sociales para exigir mayores recursos educativos y la recomposición salarial del sector, se vio afectada por el despliegue policial tras registrarse choques aislados con un grupo reducido de manifestantes encapuchados.
La intervención de los efectivos afectó a la mayoría de los asistentes que se movilizaban de forma pacífica, registrándose manifestantes heridos, entre ellos una mujer alcanzada en la cabeza por una granada de gas, y agresiones a integrantes de los medios de comunicación que cubrían la jornada.
A pesar de los incidentes, los contingentes continuaron las protestas tanto en la capital como en diversas provincias del país, reafirmando el rechazo ciudadano al plan de austeridad económica promovido por la administración libertaria.











