El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que la nación persa no tiene como objetivo una guerra sin fin ni un proceso de negociaciones prolongadas. Sin embargo, enfatizó que la estrategia militar y política del país está orientada a llevar a sus adversarios a un punto de desesperación que los obligue a aceptar las demandas de Teherán.
Las declaraciones del líder parlamentario reflejan la postura estratégica de Irán en medio de las crecientes tensiones regionales en Oriente Medio. Con este pronunciamiento, la cúpula política iraní busca marcar una línea firme frente a las presiones internacionales, descartando diálogos dilatados que no generen resultados concretos para sus intereses de seguridad y soberanía.
El mensaje se suma a una serie de advertencias de altos mandos de la República Islámica hacia potencias extranjeras y rivales regionales, reafirmando que mantendrán la presión militar y geopolítica hasta lograr que sus condiciones sean plenamente reconocidas en el escenario internacional.











