El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus asesores analizan cancelar la transmisión en vivo de la ejecución de Nidal Malik Hasan, exmayor del Ejército condenado por matar a 13 personas y herir a otras 32 en la base militar de Fort Hood, Texas, en 2009. La ejecución está programada para el 3 de diciembre mediante un pelotón de fusilamiento.
De acuerdo con CNN, fuentes familiarizadas con las conversaciones señalaron que Trump desconocía inicialmente que Hasan quedó paralizado de la cintura hacia abajo tras recibir disparos durante su detención y que actualmente utiliza una silla de ruedas. Esta circunstancia habría influido en las dudas del mandatario sobre exhibir públicamente el procedimiento. Hasta el martes 13 de octubre, no se había anunciado una decisión definitiva.
La controversia comenzó cuando el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que el público podría presenciar la ejecución por internet. El funcionario sostuvo que la transmisión permitiría mostrar las consecuencias de cometer crímenes de esa gravedad. Trump respaldó inicialmente la propuesta, pero después afirmó que tomaría la decisión final.
El plan ha generado críticas dentro de ambos partidos. El senador republicano Thom Tillis cuestionó que una ejecución se convierta en un espectáculo público, mientras que el vicepresidente JD Vance expresó dudas y aseguró que no vería la transmisión.
También intervino el arzobispo castrense Timothy Broglio, quien pidió a los militares católicos asignados al pelotón solicitar ser excusados y cuestionó la difusión mundial de la ejecución.
Hasan fue condenado en 2013 por el ataque ocurrido el 5 de noviembre de 2009, uno de los tiroteos más mortíferos en una instalación militar estadounidense. La discusión actual no se centra en la condena, sino en si el Gobierno debe transmitir públicamente la ejecución y qué implicaciones tendría convertirla en un acontecimiento accesible por internet.











