México se ubica en el lugar 18 entre las economías con mayor paridad de género global, impulsado principalmente por el empoderamiento político; sin embargo, enfrenta un rezago estructural al posicionarse en el lugar 117 de 145 en el rubro de Participación y Oportunidades Económicas, de acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) basado en el Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial.
El estudio advierte que, aunque el Presupuesto de Egresos ha incrementado los recursos etiquetados para la igualdad de género, apenas el 5 por ciento de ese gasto se destina directamente a promover la autonomía económica de las mujeres. El organismo destacó que no aprovechar el capital humano femenino resta competitividad al país, en un contexto global donde cerrar la brecha de género tomaría 120 años al ritmo de avance actual.
A pesar de que el puntaje general del país pasó de 64.6 a 78.7 entre 2006 y 2026, la mejora ha sido desigual. Mientras que en educación, salud y representación política —donde México ocupa el primer lugar en América Latina por las cuotas de género— hay avances significativos, el subíndice económico muestra una tendencia negativa impulsada por la baja participación laboral, las brechas de ingresos y las barreras para acceder a puestos directivos.
Actualmente, solo el 46 por ciento de las mujeres se incorpora al mercado laboral frente al 75 por ciento de los hombres, con una brecha salarial en la que ellas perciben en promedio 86 pesos por cada 100 que reciben ellos. Además, la informalidad laboral afecta al 54 por ciento de las mujeres ocupadas, cifra que se eleva al 58 por ciento en el caso de quienes son madres.











