Un ciberataque a gran escala afectó a cientos de supermercados en Francia, Bélgica y Países Bajos, provocando fallas críticas en los sistemas de refrigeración de las sucursales. Los piratas informáticos vulneraron los controles digitales de temperatura, ocasionando un sobrecalentamiento en las cámaras de congelación que en diversos establecimientos alcanzó niveles superiores a los 80 grados Celsius.
La alteración repentina de las temperaturas provocó la pérdida total de toneladas de alimentos perecederos y productos congelados, además de averías severas en la infraestructura de enfriamiento de las tiendas. Reportes preliminares del sector comercial estiman que los daños materiales y las pérdidas económicas ascienden a varios millones de euros.
Especialistas en ciberseguridad y autoridades locales iniciaron las investigaciones correspondientes para rastrear el origen de la intromisión informática y determinar el vector de ataque utilizado contra las cadenas minoristas. El incidente pone en evidencia la vulnerabilidad de las redes operativas conectadas en la industria alimentaria europea ante agresiones cibernéticas coordinadas.











