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El Ejército de Francia interceptó e incautó un buque petrolero en las proximidades de la isla de Reunión, en aguas del océano Índico. Las autoridades militares galas sostienen que la embarcación formaba parte de la denominada «flota sombra» de Rusia, un entramado marítimo presuntamente utilizado por Moscú para esquivar las sanciones comerciales e internacionales impuestas por las potencias occidentales.

La acción provocó un rechazo inmediato por parte de la administración rusa. El gobierno del presidente Vladímir Putin emitió una firme condena por la interceptación del carguero cerca de sus territorios de ultramar, calificando la maniobra de las fuerzas navales francesas como un acto de «piratería» internacional.

El incidente eleva las tensiones diplomáticas entre París y Moscú en aguas internacionales, al tiempo que marca un precedente en las operaciones de supervisión y fiscalización marítima implementadas por países europeos para restringir las exportaciones petroleras rusas no reguladas.