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El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, condenó enérgicamente el ataque con misiles perpetrado por rebeldes hutíes contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid en Riad, Arabia Saudita. La agresión cobró la vida de un ciudadano estadounidense entre las 12 víctimas mortales reportadas, cifra que también incluye a cuatro nacionales saudíes, dos bangladesíes y ciudadanos de Egipto, Jordania, Siria, Palestina y Sudán.

A través de un comunicado oficial, Rubio calificó el hecho como una demostración de «desprecio flagrante por la vida de civiles inocentes» y exigió el cese inmediato de las agresiones en la región. El jefe de la diplomacia norteamericana expresó sus condolencias a las familias afectadas y reafirmó la plena solidaridad de Washington con el Reino de Arabia Saudita y su población ante la escalada de violencia.

El fallecimiento del estadounidense eleva las tensiones diplomáticas y militares entre la administración estadounidense y la milicia rebelde asentada en Yemen. Pese a que los hutíes han sostenido públicamente no buscar una confrontación directa con Washington, la muerte de civiles norteamericanos en la zona incrementa la presión sobre la Casa Blanca para implementar medidas de respuesta coordinadas con sus aliados en el Golfo Pérsico.