El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, condenó las sanciones impuestas por Estados Unidos en contra de la Corte Penal Internacional (CPI), advirtiendo sobre el grave impacto de la medida en la capacidad operativa del tribunal, especialmente en las investigaciones derivadas de los mandatos del Consejo de Seguridad y de los Estados parte del Estatuto de Roma.
Guterres calificó las restricciones financieras y administrativas como un duro golpe a la justicia penal internacional y defendió el rol de la CPI como «un pilar fundamental» del sistema internacional. Asimismo, subrayó que la rendición de cuentas por crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y la atención a las víctimas constituyen un eje esencial para la paz, la seguridad global y el respeto a los derechos humanos.
El máximo representante de Naciones Unidas reafirmó el respaldo institucional a la independencia de la Corte y de sus funcionarios, e hizo un llamado a la comunidad internacional para cumplir las obligaciones del derecho internacional y respaldar el juzgamiento de los crímenes más graves.
La postura de Guterres se suma al rechazo expresado por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, organismo que tildó de «inaceptables» las sanciones decretadas por Washington contra la institución judicial con sede en La Haya.












