El Parlamento de Italia aprobó la reforma electoral impulsada por la primera ministra Giorgia Meloni. La nueva ley incluye un beneficio especial que le regala asientos extra en el Congreso a la lista de partidos que gane las elecciones, incluso por un margen pequeño, con la idea de darle una mayoría amplia para gobernar e impedir que los gobiernos se caigan a mitad de su mandato, un problema histórico en ese país.
Sin embargo, la medida provocó fuertes críticas de la oposición. Políticos y analistas advierten que premiar al ganador con legisladores extra distorsiona el voto de la gente, reduce la representación de las minorías y le otorga un poder excesivo al grupo al mando.
Por ello, partidos opositores anunciaron que buscarán frenar la ley mediante recursos legales y un referéndum ciudadano.












