Tras la reciente sentencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) respecto a las «boletas planchadas», el análisis normativo del caso dejó al descubierto la inconsistencia del relato difundido por la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI). El líder del partido, Alejandro «Alito» Moreno, acusó que los lineamientos del Instituto Nacional Electoral (INE) abrían la posibilidad de contabilizar automáticamente aquellas papeletas que no mostraban marcas de doblez.
Sin embargo, lo que queda totalmente fuera del discurso promovido por el PRI es que el acuerdo del INE nunca ordenó sumar dichas papeletas de manera directa. El protocolo del órgano electoral establecía que, al detectar boletas sin marcas en las urnas, no debían clasificarse ni capturarse en ese momento, sino que debían quedar reservadas y documentarse en un acta circunstanciada con la presencia de representantes partidistas.
De este modo, la determinación sobre su eventual cómputo o descarte no era automática, sino que quedaba bajo la estricta responsabilidad del pleno del Consejo Distrital. Por su parte, la resolución jurisdiccional del TEPJF precisó este criterio al fijar que, una vez acreditada la falta de dobleces, las papeletas deben excluirse por completo de la votación, asignando esta función a las mesas directivas de casilla y, en recuentos, a los consejos distritales.
Ambas instituciones coincidieron desde un inicio en la necesidad de dar un tratamiento diferenciado y preventivo a este tipo de material electoral. Por ello, presentar el fallo jurisdiccional únicamente como una derrota o un señalamiento contra la organización del INE resulta carente de sustento, ya que el órgano electoral ya había fijado controles y candados de resguardo.
En consecuencia, la actualización parcial de los lineamientos dictada por el Tribunal sirve para brindar certidumbre y unificar criterios antes de la jornada electoral. Dicha resolución no acredita la existencia de un fraude ni descalifica el trabajo del conjunto de la organización electoral, tal como intentó posicionar la cúpula priista.












