Un bombardeo perpetrado por el Ejército de Rusia contra la ciudad ucraniana de Kramatorsk, en la región oriental de Donetsk, causó la muerte de al menos 30 personas tras alcanzar directamente a dos autobuses de transporte civil, según el último balance oficial divulgado por la Fiscalía regional.
El ataque, investigado por las autoridades ucranianas como un crimen de guerra, se produjo mediante el lanzamiento de una bomba aérea planeadora tipo UMPB D-30 SN. En un mensaje inicial difundido en la red social X, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, había situado la cifra provisional de víctimas mortales en doce tras el impacto sobre una parada de la localidad. Posteriormente, las diligencias y el recuento en el epicentro de la explosión elevaron drásticamente el saldo trágico al hallarse los vehículos completamente calcinados.
Desde el Ayuntamiento de Kramatorsk denunciaron con crudeza la ofensiva contra población no combatiente. “Rusia ataca otra vez donde no hay ningún objetivo militar. Contra un autobús de línea. Contra transporte civil. Contra gente que simplemente iba a hacer sus cosas”, reza el comunicado oficial de la corporación local, que recuerda que gran parte de los 150 mil habitantes previos a la guerra ya habían sido evacuados ante la cercación de las tropas rusas.
Este suceso se suma a la ofensiva perpetrada recientemente contra la ciudad de Priluki, en la región norteña de Cherníguiv, donde murieron al menos 26 personas tras el impacto de un misil. Entre las jornadas del miércoles y el jueves, la escalada de bombardeos rusos contra zonas urbanas ha cobrado la vida de más de cuarenta civiles en todo el territorio ucraniano.












