El exobispo católico de Broome, Christopher Saunders, fue condenado en Australia a seis años y seis meses de prisión por abusar sexualmente de dos jóvenes indígenas entre 2008 y 2019, cuando encabezaba una de las diócesis más extensas y remotas del país. Podrá solicitar libertad condicional en febrero de 2031.
Un jurado de Australia Occidental lo declaró culpable en agosto de 13 de 19 cargos, entre ellos uno de penetración sexual sin consentimiento y 12 agresiones indecentes. Saunders fue absuelto de seis cargos relacionados con un tercer denunciante y otros cuatro fueron retirados al comenzar el juicio.
Durante el proceso, la fiscalía sostuvo que el entonces obispo organizaba reuniones con jóvenes aborígenes en propiedades de la Iglesia, donde había alcohol y cigarrillos. Los fiscales señalaron que esos encuentros le permitían establecer contacto y ejercer su posición de autoridad sobre los jóvenes.
El caso adquiere una dimensión mayor por el contexto de la región. La diócesis de Broome abarca la zona de Kimberley, un territorio remoto donde la población indígena representa una parte importante de los habitantes y donde Saunders ejerció su cargo desde 1996 hasta su renuncia en 2021.
La investigación también revela un proceso prolongado. Tras hacerse públicas las acusaciones, Saunders dejó sus funciones en 2020 y el papa Francisco aceptó su renuncia en 2021. El Vaticano abrió una investigación en 2022 y entregó sus conclusiones a la policía al año siguiente; las autoridades presentaron cargos en 2024.
La condena llega después de una crisis más amplia en Australia. Una Comisión Real documentó miles de denuncias de abuso sexual en instituciones religiosas y señaló graves fallas en la respuesta institucional.
La Iglesia australiana pidió disculpas a las víctimas y reconoció que la confianza depositada en un líder religioso fue traicionada.












