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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofreció oficialmente su apoyo técnico a la Federación de Rusia para colaborar en la investigación sobre un caso sospechoso de peste neumónica en Siberia. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la falta de información detallada brindada por el Gobierno de Moscú impide realizar una evaluación de riesgos exhaustiva sobre el evento epidemiológico, el cual despertó alarmas internacionales tras el fallecimiento de una trabajadora de un laboratorio especializado.

La incertidumbre sanitaria surgió luego de reportarse la muerte de una laboratorista en la región de Irkutsk, hecho que derivó en la puesta en cuarentena preventiva de casi 200 personas. Aunque las autoridades sanitarias rusas aseguraron que el fallecimiento se debió a una neumonía de origen no especificado y que miles de análisis resultaron negativos a patógenos de alto riesgo, la agencia de la ONU recordó que el Reglamento Sanitario Internacional obliga a compartir datos oportunos, completos y transparentes para descarrilar especulaciones sobre la bioseguridad.

El posible brote en Asia Central motivó que países vecinos como Mongolia implementaran controles de supervisión sanitaria en sus fronteras, mientras que potencias como Estados Unidos confirmaron el monitoreo permanente de la situación. La OMS enfatizó que mantiene abiertos los canales de diálogo con Rusia e instó a las autoridades del Kremlin a profundizar el intercambio de evidencia científica para descartar un riesgo de salud pública global.