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El presidente Donald Trump viaja este miércoles a San Antonio, Texas, para blindar en un mitin a Ken Paxton, fiscal general y candidato republicano al Senado. La visita ocurre en un momento crítico: el bastión conservador tambalea y el demócrata James Talarico supera a Paxton por tres puntos en los sondeos de RealClearPolitics de cara a los comicios del 3 de noviembre.

Las tensiones internas salieron a la luz tras la filtración de un audio en el portal Axios, donde Paxton admite que la guerra con Irán, el bloqueo en el estrecho de Ormuz y el consecuente disparo en el precio de los combustibles hunden su campaña. El aspirante republicano reconoció que el costo de la vida es su mayor lastre, sumándose a otra grabación revelada por The New York Times sobre el impacto negativo de una convención del partido en Dallas.

El desgaste de la política económica y exterior de la Casa Blanca amenaza con arrebatar a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso. Pese al panorama adverso, Trump se lanzó de lleno a la ruta proselitista e intenta convertir las legislativas en un referéndum sobre su propia gestión, exigiendo el voto masivo del movimiento MAGA.

Mientras los errores y las filtraciones erosionan las aspiraciones del partido en estados clave, Trump insiste en que sus mítines nocturnos frenan la caída demócrata. La escala de este miércoles en suelo texano pondrá a prueba la verdadera fuerza del arrastre presidencial frente al creciente descontento ciudadano.