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Enfilando sus críticas directamente hacia su principal opositor, el candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro criticó al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien acusó sin presentar pruebas de representar una “amenaza para la democracia” y de intimidar a los directores de medios de comunicación en el país.

Durante declaraciones a la prensa tras liderar la primera vuelta electoral, el abanderado del Partido Liberal afirmó que el jefe de Estado se ha asociado con integrantes del Poder Judicial para indagar de forma irregular en las fuentes de la prensa. Para Bolsonaro, la democracia actual atraviesa una crisis profunda de la que responsabiliza directamente a su rival político en el balotaje.

El aspirante opositor defendió la necesidad de implementar reformas constitucionales —incluyendo una modificación al sistema judicial y la prohibición de la reelección— bajo el argumento de devolver la normalidad institucional a Brasil. Asimismo, exigió realismo a los medios de comunicación y rechazó las acusaciones de sus adversarios, quienes lo señalan a él de buscar debilitar el sistema republicano.

Estas tensiones políticas ocurren en un escenario marcado por la crisis institucional que enfrenta el Tribunal Supremo debido a vínculos de varios magistrados con un fraude financiero superior a los 10.000 millones de dólares en torno al Banco Master, un escándalo que ha salpicado a diversas figuras políticas de distinto espectro ideológico de cara a la definición electoral del próximo 25 de octubre.