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Las fuerzas militares de Estados Unidos en Okinawa suspendieron durante 48 horas sus operaciones y aplicarán nuevas restricciones a su personal tras la detención de un marine estadounidense acusado de asesinar y robar a una mujer japonesa en Naha.

El cabo segundo Devin Jacob Ballard, de 20 años y destinado en la base aérea de Futenma, fue detenido el domingo por la policía japonesa por su presunta participación en la muerte de Anna Yagi, de 39 años. Las autoridades señalan que la mujer murió por asfixia en un hotel. Ballard niega las acusaciones y permanece bajo custodia japonesa.

El comandante de la III Fuerza Expedicionaria de Marines, teniente general Benjamin Watson, ordenó una pausa operativa de 48 horas para impartir capacitación sobre disciplina, conducta, consumo de alcohol y responsabilidades de los militares como parte de la comunidad de Okinawa. Después comenzará un periodo de 30 días con restricciones: el personal deberá permanecer en sus residencias entre la medianoche y las 5 de la mañana y tendrá prohibido consumir alcohol durante las medidas iniciales.

El caso provocó una respuesta diplomática de Tokio. El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, exigió cooperación plena en la investigación y medidas para evitar nuevos incidentes. La Comisión Nacional de Seguridad Pública también pidió una investigación rigurosa.

La importancia del caso trasciende el proceso penal. Okinawa concentra la mayor parte de los marines estadounidenses desplegados en Japón y alberga una parte importante de las instalaciones militares estadounidenses. La presencia militar ha generado durante décadas tensiones por delitos, accidentes, ruido y otras afectaciones. El asesinato vuelve a colocar ese conflicto en el centro del debate sobre la relación de seguridad entre Tokio y Washington.

La investigación japonesa deberá determinar la responsabilidad de Ballard, mientras las medidas militares buscan responder al impacto que el caso ya provocó en la relación con la población local.