La Federación Internacional del Automóvil anunció una investigación exhaustiva tras el fallo del software oficial que provocó el caos previo al arranque del Gran Premio de Baréin, celebrado de forma excepcional en el Circuito Internacional de Sepang, Malasia. El inconveniente técnico forzó la cancelación del procedimiento de salida original y generó desconcierto en la parrilla de salida.
Durante la vuelta de formación, la falla en los sistemas electrónicos limitó repentinamente la potencia de múltiples monoplazas, dejándolos al ralentí en plena pista. La situación obligó a los ingenieros a reiniciar manualmente los sistemas y requirió una actualización de software de emergencia por parte de la FIA antes de reiniciar la carrera.
El incidente desató duras críticas por parte de los pilotos. Lewis Hamilton y Max Verstappen expresaron su frustración al comparar el comportamiento impredecible y la falta de velocidad de los autos híbridos con «vehículos a batería hechos de Lego», cuestionando la excesiva dependencia electrónica del reglamento.
Ante la polémica, la FIA se comprometió a revisar los protocolos técnicos junto con los proveedores de software y las escuderías. El objetivo es corregir los errores en la gestión de potencia para evitar que un fallo similar comprometa la seguridad y el espectáculo en las próximas citas del campeonato.












