Como parte de la estrategia nacional “El ABC de las Emociones”, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha distribuido 16 millones de guías impresas en todo el país. Del total de material repartido, 7.5 millones corresponden a ejemplares dirigidos a estudiantes, otros 7.5 millones a madres y padres de familia, 1 millón para el personal docente, además de la entrega de 250 mil carteles informativos en las 32 entidades federativas.
El titular de la dependencia, Mario Delgado Carrillo, detalló que esta iniciativa busca atender el bienestar socioemocional de más de 7 millones de alumnos de entre 14 y 18 años, abarcando desde el tercer grado de secundaria hasta el nivel bachillerato. El propósito central radica en habilitar espacios de confianza dentro de los planteles escolares para que los jóvenes puedan hablar abiertamente sobre sus emociones.
Las publicaciones impresas incluyen herramientas prácticas para cuidar la salud mental, detectar señales de alerta oportunas y fomentar un análisis crítico sobre el uso de las redes sociales. Asimismo, la estrategia contempla la impartición de cursos de capacitación dirigidos a maestros, directivos y personal administrativo, junto con la implementación obligatoria de una hora semanal en la jornada escolar dedicada a reconocer, nombrar y expresar sentimientos.
Desde el pasado 23 de septiembre, alrededor de 76 mil estudiantes de diversas regiones del país participan en ejercicios de lectura reflexiva coordinados de manera conjunta por la SEP y la Secretaría de Salud, con el respaldo de autoridades estatales y gobernadores. Este esfuerzo colectivo busca consolidar un entorno de apoyo institucional para la comunidad escolar.
Durante su presentación, el secretario enfatizó que la protección de la salud mental juvenil representa una responsabilidad compartida que no debe recaer de manera exclusiva en las escuelas ni en los hogares. En este contexto, hizo un llamado enérgico para que las empresas de tecnología y plataformas digitales asuman un compromiso real frente a los contenidos que consumen los menores, exigiendo que garanticen espacios seguros en el entorno digital.












