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Las elecciones presidenciales en Brasil se encaminan hacia una segunda vuelta tras una reñida primera jornada electoral celebrada este domingo. Con cerca del 85% de los votos escrutados, el senador Flávio Bolsonaro lidera los comicios con el 48.47% de las preferencias, superando al actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien registra 43.49%. Al no alcanzar el umbral del 50% necesario para ganar de forma directa, los contendientes se medirán en un balotaje.

El proceso electoral ha estado marcado por la polarización, la preocupación pública ante el costo de la vida, las altas tasas de deuda familiar y la desaceleración económica. Asimismo, la campaña se vio ensombrecida por escándalos de corrupción vinculados a la caída del Banco Master, cuyas investigaciones han salpicado a diversos actores políticos y judiciales del país sudamericano.

Por su parte, analistas apuntan que el avance de Flávio Bolsonaro responde en parte a un «voto de castigo» contra la administración de Lula, en una contienda donde también han figurado señalamientos sobre supuestas influencias extranjeras y tensiones diplomáticas. Con los primeros reportes favorables al sector conservador en los estados del sur y un conteo más pausado en el bastión nordeste del actual presidente, las campañas se preparan ahora para definir la presidencia en la siguiente fase electoral.

La consulta de este domingo incluyó además la renovación de los 513 escaños de la cámara baja y dos tercios del Senado, un factor clave dado el peso que el Congreso ha ganado en la política brasileña reciente. Con el escenario definido para la segunda vuelta programada para el próximo 25 de octubre, ambas fuerzas políticas intensifican sus estrategias para captar a los votantes indecisos.