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La Fuerza Aérea de Estados Unidos ordenó el regreso de sus bombarderos estratégicos que se encontraban estacionados en la base de la Real Fuerza Aérea Fairford, en el Reino Unido, tras una investigación sobre un atentado terrorista planeado en dichas instalaciones militares.

Según confirmó un funcionario del Pentágono bajo condición de anonimato, las aeronaves fueron redesplegadas de inmediato hacia sus bases de origen en territorio estadounidense. La base británica había sido utilizada recientemente para coordinar operaciones de ataque contra Irán.

Observadores aeronáuticos, como la Military Air Tracking Alliance, documentaron la salida masiva de bombarderos B-1 y B-52 desde la instalación militar británica, movimiento que confirmó el repliegue estratégico ante las alertas de seguridad detectadas durante la jornada dominical.