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Un investigador clave del equipo de seguridad y alineación de OpenAI presentó su renuncia formal a la compañía, advirtiendo de manera pública que la industria de la inteligencia artificial ha alcanzado un punto crítico donde la fase de ensayo y error resulta inaceptable. 

De acuerdo con información divulgada por la agencia Reuters, el especialista argumentó que los avances acelerados en los modelos de lenguaje exigen controles rigurosos y una supervisión preventiva antes de su despliegue comercial masivo. 

La dimisión reaviva las tensiones internas y el debate ético dentro de la firma dirigida por Sam Altman, coincidiendo con las constantes preocupaciones expresadas por la comunidad científica internacional y reguladores globales sobre la urgencia de establecer marcos normativos estrictos para mitigar los riesgos catastróficos o imprevistos de la tecnología.