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El Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso una nueva serie de sanciones dirigidas contra los mayores fabricantes automotrices y empresas ferroviarias de Irán, buscando estrangular la capacidad logística y de ingresos de Teherán en el marco del conflicto armado en curso. De acuerdo con el organismo estadounidense, la medida busca golpear directamente los sectores de los que depende la república islámica para sostener su actividad económica y eludir las restricciones internacionales.

La ofensiva financiera abarca a los dos principales ensambladores de vehículos del país, Iran Khodro (IKCO) y SAIPA, junto a otros cinco fabricantes automotrices y la mayor productora de motocicletas local, Niroo Motor. Asimismo, la medida impacta a la estatal Compañía de Ferrocarriles de la República Islámica de Irán (RAI) y al gigante de maquinaria pesada HEPCO, además de extenderse a socios internacionales y proveedores de autopartes radicados en Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Hong Kong y Alemania.

El paquete punitivo incluye también bloqueos contra empresas siderúrgicas y una red global de exportación de acero y petróleo operada desde Hong Kong por dos ciudadanos con nacionalidad iraní y dominicana. Con esta acción multilateral, Washington pretende bloquear las cadenas globales de suministros de Teherán e intensificar la presión económica sobre sus infraestructuras industriales más lucrativas.