Pese a ser una enfermedad con altas tasas de curación en sus primeras etapas, el cáncer de mama cobra cerca de 700.000 vidas al año en el mundo, una cifra impulsada por la falta de diagnóstico oportuno en regiones desatendidas. Ante esta brecha, la emprendedora colombiana Valentina Agudelo lideró el desarrollo de Julieta, un dispositivo médico innovador diseñado para identificar el riesgo de padecer la enfermedad en mujeres de comunidades alejadas y de bajos recursos.
Inspirada en el caso de Juana, la trabajadora del hogar que ayudó en su crianza, Agudelo articuló un equipo de médicos, ingenieros y tecnólogos para crear un mecanismo accesible que no busca reemplazar a la mamografía, sino simplificar y agilizar el filtrado inicial. El sistema permite clasificar y priorizar a las pacientes con mayor riesgo para que reciban atención especializada, facilitando el acceso de comunidades vulnerables, como las poblaciones indígenas wayúu en la Guajira y sectores del Amazonas.
El proyecto aborda una barrera crítica del sistema sanitario global, donde la supervivencia de las pacientes disminuye del casi 100% en etapas tempranas a cerca del 33,8% en fases avanzadas. Al reducir la incomodidad y eliminar los costos o barreras geográficas asociados a los exámenes tradicionales, esta tecnología social busca democratizar la salud preventiva y garantizar que la detección a tiempo deje de ser un privilegio de clase o ubicación.







