La comunidad científica advierte que el fenómeno climático de El Niño en curso en el océano Pacífico perfila para ser uno de los más intensos registrados en la historia reciente. El patrón meteorológico está alterando de forma drástica el clima global, provocando severas sequías que devastan cultivos en diversas regiones y, al mismo tiempo, lluvias extremas e inundaciones en otras zonas agrícolas clave.
Esta inestabilidad climática amenaza con impactar de manera directa en el presupuesto de las familias a través del incremento generalizado en los precios de los alimentos. Las pérdidas en las cosechas de granos, frutas y verduras, sumadas al encarecimiento del transporte de mercancías por vías fluviales afectadas, ya están presionando las cadenas globales de suministro y avivando temores de una nueva ola inflacionaria en el sector alimentario.
Expertos y analistas económicos señalan que los productos de primera necesidad experimentarán variaciones en sus costes durante los próximos meses. La combinación de cosechas diezmadas y alta demanda internacional perfila un escenario complejo para los consumidores, quienes verán reflejada la crisis climática de forma directa en el tique de sus compras en el supermercado.







