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Arabia Saudita rechazó una solicitud formal de Israel para permitir el ingreso de aeronaves militares con el propósito de repatriar a los ciudadanos israelíes que viajaban a bordo del vuelo de FlyDubai que realizó un aterrizaje de emergencia en el reino, según confirmaron fuentes de seguridad.

La petición contemplaba el envío de aviones Super Hércules de la fuerza aérea israelí hacia territorio saudí, nación con la que no mantiene relaciones diplomáticas oficiales. La oficina de prensa del gobierno de Riad evitó emitir comentarios inmediatos sobre las gestiones diplomáticas.

El incidente original ocurrió cuando el copiloto intentó desviar y estrellar la aeronave que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv, lo que obligó a un descenso abrupto antes de que los pasajeros intervinieran para neutralizar al agresor y la tripulación aterrizara a salvo en Tabuk.

Tras el aterrizaje forzoso, la aerolínea informó que los pasajeros tenían previsto continuar su trayecto de regreso mediante conexiones operadas por la propia FlyDubai, disipando las expectativas de una operación de rescate militar directo.

El episodio diplomático ocurre en un contexto de tensiones regionales y negociaciones estancadas, mientras Estados Unidos impulsa la adhesión de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham, una vía que el reino condiciona a la creación formal de un Estado palestino.